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domingo, 4 de enero de 2009

Fallece el Antifaz de Oro José Luis Monzón


El Antifaz de Oro y director del coro La Viña, José Luis Monzón Cruz, falleció en la madrugada del viernes 2 de enero, a los 42 años de edad.

Un buen número de personas acudió al tanatorio Virgen del Rosario para acompañar a la familia, que el pasado mes de agosto sufrió la pérdida del también Antifaz de Oro Jesús Monzón Fernández, padre del fallecido.

A las nueve de la mañana de hoy, en la capilla de las instalaciones se celebrará una misa por su eterno descanso, para posteriormente, a las diez, trasladar su cuerpo al cementerio de Puerto Real.

Selu Monzón Cruz, considerado uno de los mejores bombistas y segundas del Carnaval gaditano, ha formado parte de destacadas agrupaciones tanto de Enrique Villegas como de Pedro Romero, entre otros autores. Debutó en 1976 con la chirigota infantil 'Los de la tarjeta', de Miguel Villanueva, y al año siguiente cambió de modalidad con la comparsa infantil 'Fantasía de Walt Disney', de Enrique Villegas. Le siguieron 'Los geypermans' (1978), 'Españoles' (1979), 'Carnavalito chino' (1980), 'Siete novia para siete hermanos' (1982), 'Los artesanos' (1983), 'Aires de Laponia' (1984), 'Capa y espada' (1985) y 'Hombres lobo' (1986). En el 87 actuó en la comparsa 'Con gancho', con letra de Pedro Romero. Su currículo carnavalesco prosigue con las comparsas 'Caña y mimbre' (1988), 'Raza maldita' (1989), 'Solera, duende y misterio (1990), 'Con sal y pimienta' (1991), 'Asomados a la Bahía' (1992) y 'Chévere' (1993). En el 95 cambió a la chirigota con 'Los duros de mollera', y continuó con '¡Hasta las mismas trancas Cádiz' (1996), 'Los que perdieron el poder' (1997) y 'Los confidentes' (1999). En los años 2000, 2001 y 2003 fue integrante de la chirigota de Juan Carlos Aragón, actuando en 'Flamenkito apaleao', 'Los panteras' y 'Vota PICHA'. Y desde 2004 hasta 2007 continuó en esa misma modalidad cantando coplas de José Manuel Sánchez Reyes para las agrupaciones 'Los veteranos del Vietnam', 'Golfus de Roma', 'Robinsón de la Isla', y 'Los que curaron a los tres tristes tigres'. El pasado año, la Salle Viña le confió la dirección de su coro 'Lo que yo te diga', y ese pasado Carnaval también recibió el Antifaz de Oro.

(Noticia extraída del Diario de Cádiz)

sábado, 27 de diciembre de 2008

Preliminares Concurso Agrupaciones Falla 2009

Viernes 23 De Enero De 2009 - Función De Noche 20:30 H
Coro - Los Pabellones
Chirigota - Los Indecisos
Comparsa - Las Americas
Cuarteto - Los Piratas Del Cadibe
Chirigota - Los A La Big A La Band A La Big Band Blues - Cardenas y Peñalver
Comparsa - A La Mar, Carmela
Chirigota - Los Que Llegaban A Lo Justo
Comparsa - El Castillo De Los Locos
Chirigota - Los Desesperaos
Comparsa - La Cuenta De Las Verdades

Sábado 24 De Enero De 2009
- Función De Noche 20:30
Coro - Los Del Nuevo Mundo
Chirigota - El Niño De Las Monjas
Comparsa - Los Comecaminos
Cuarteto - Los Que Esperando La Sentencia Se Tragaron La Penitencia - El Morera
Comparsa - Los Trasnochadores - Jesus Bienvenido
Chirigota - Pasando Un Kilo
Comparsa - Perdimos El Norte - Los Majaras
Chirigota - La Ruta Del Colesterol
Comparsa - Los Del Mas Palla
Chirigota - Un Porte, Dos Portes, Las Castas Quien No Aporte

Domingo 25 De Enero De 2009 - Función De Noche 20:30 H
Coro - Los Cañamaque - Pastrana y Zamora
Comparsa - La Cieguita
Chirigota - Loco Queria Era Venir
Comparsa - Que Me Lleven Los Demonios
Chirigota - Las Muchachas Del Congelao - Er Canijo
Comparsa - Los Que Vienen En Platillo Volante - La Comparsa de Barbate
Chirigota - Con Los Ojitos A La Virule
Comparsa - Los Notas
Chirigota - Los Ñañañaña

Lunes 26 De Enero De 2009
- Función De Noche 20:30 H
Coro - La Reserva
Chirigota - Las Acopladas
Comparsa - El Séptimo Arte
Cuarteto - Mas Perdio Quel Barco El Arroz
Chirigota - Los Enteraos - El Selu
Coro - Tirabuzones
Chirigota - Despues De Lo Del Año Pasao..Nos Tienen Atravesao
Comparsa - Las Murgas Del Pentagrama
Chirigota - Los Contra-Altos
Comparsa - Los Caprichos

Martes 27 De Enero De 2009
- Función De Noche 20:30 H
Coro - La Jarca De Manue - El coro de la Viña
Chirigota - Este Año Nos Salimos
Comparsa - La Imposible Fabrica De Los Sueños - Juan Fernandez
Cuarteto - Sin Previo Aviso; Los Del Paraiso
Comparsa - La Pensadora Gaditana - Joaquin Quiñones
Chirigota - Cuadro Flamenco Al Pan, Pan Y Albino, Vino
Comparsa - Los Comparsistas Se La Dan De Artistas - Juan Carlos Aragón
Chirigota - Los Bienparecios
Comparsa - Los Partitura
Chirigota - Los Repartidores De Tortas

Miércoles 28 De Enero De 2009
- Función De Noche 20:30 H
Coro - Cuando Yo Me Pele - Julio Pardo y Antonio Rivas
Chirigota - Pa Un Desavio Aquí Esta El Tio
Comparsa - El Informal
Cuarteto - Esta Boca Es Mia - El Gago
Chirigota - Esta Chirigota Vende - El Sherrif
Comparsa - A Los Que Se Les Ve La Pluma
Chirigota - No Nos La Damos…Somos Artistas
Comparsa - Doña Flora
Chirigota - El Marques De Pocas Tierras - La Tia Manoli

Jueves 29 De Enero De 2009
- Función De Noche 20:30 H
Coro - El Trocadero De Puerto Real
Chirigota - Huele A Ropero
Comparsa - Los Del 27
Cuarteto - Rito, Rito, Gorgorito
Chirigota - Los Primerizos - Manolo Santander
Coro - Quillo, Ten Carma
Comparsa - El Principe De Los Sombreros
Chirigota - Cadiz, 3000 Gigas De Historia…Metiitos En La Re
Comparsa - El Escondite Del Vient
Chirigota - Los Buscarruinas De La Plaza Mina

Viernes 30 De Enero De 2009 - Función De Noche 20:30 H
Coro - Martes De Carnaval
Chirigota - Si Me Pagas, Te La Enseño
Comparsa - La Arena; Leyenda De Un Navegante
Cuarteto - Yesterday: C.P. La Salle De La Mar
Chirigota - Los Superabuelos, Una Chirigota Niñera - Manolín Gálvez
Comparsa - Los Renglones Torcidos Del Carnaval
Chirigota - Los Genios
Comparsa - Los Calavera
Chirigota - Una Chirigota De Cadi
Comparsa - Un Paseo Por El Tiempo - Enrique y J. Miguel Villegas

Sábado 31 De Enero De 2009
- Función De Noche 20:30 H
Coro - El Maravilloso Mundo De Cadilandia - Sevilla Pecci y Tino Tovar
Chirigota - La Alegria De Vivir
Comparsa - Los Prendas - Fran Quintana con el grupo Los Ladrones
Chirigota - Los O.N.G. (Orgullosos De Nacer Guenagente)
Comparsa - Voces - Tino Tovar
Chirigota - Los Salios Del Cielo
Comparsa - La Mare Que Me Pario - Antonio Martín
Chirigota - Los Politicos - Luis María Rdgez Rondán
Comparsa - El Tren Fantasia

Domingo 1 De Febrero De 2009
- Función De Noche 20:30 H
Coro - La Bien Nacida - J. Antonio Lamas
Chirigota - Paskin 2012 (Equipo Olimpico Gaditano)
Comparsa - Al Fresquuito
Chirigota - Los Makina - Vera Luque
Comparsa - La Factoria - Luis Rivero
Chirigota - Una Chirigota Exagera
Comparsa - Al Aire Libre - Luis Ripoll
Chirigota - Un Mal Dia Lo Tiene Cualquiera
Comparsa - Los Botanicos
Chirigota - Verano Ozu

Lunes 2 De Febrero De 2009
- Función De Noche 20:30 H
Coro - Los Celtas Largos Y Con Boquilla - Cardenas, Peñalver y Barranco
Chirigota - Las Barconeras - JJ Pastrana con Nuevo Grupo
Comparsa - Los Del Euribor
Chirigota - Virgen A Los 40
Comparsa - La Tribu Del Compas - Gitanos del Puerto
Chirigota - Y Llegaron Los De La Mancha
Comparsa - La Favela
Chirigota - 1900 “El Ciego De Cadiz”
Comparsa - Los Optimistas
Chirigota - Los Cipriano De Bergerac

Martes 3 De Febrero De 2009
- Función De Noche 20:30 H
Coro - El Coro Del Futuro - Nandi Migueles
Comparsa - Mis Dulces Tentaciones
Chirigota - Los Mimosos
Comparsa - Las Batallitas “Del Tio Chusmeta”
Chirigota - Air Con El Carair, Carair, Carair, Las Compañias.. - Yuyu y Sánchez Reyes
Comparsa - La Hora De Los Sombras
Chirigota - Los Robo De Cocina - Los de la Carpa con Jesus Bienvenido
Comparsa - El Batallon De La Orilla
Chirigota - Que Corra El Aire

Miércoles 4 De Febrero De 2009
- Función De Noche 20:30 H
Coro - El SuperCoro
Chirigota - El Titulo Es Lo De Menos
Comparsa - El Arreglamundos
Chirigota - Los Superolvidaos
Comparsa - Los Ruinas - Nene Cheza
Chirigota - Los Taranto Raptors
Comparsa - El Clan De Los Indomables
Chirigota - Al Otro Del Tunel (Los Ginecologos)
Comparsa - De Un Plumazo
Chirigota - Fria, Tiesa Y Dura, Pero Con Buena Envergadura

Jueves 5 De Febrero De 2009
- Función De Noche 20:30 H
Coro - Los Que Se Mueren Por La Pipa De La Paz… De La Pepi, De La Paqui, De La Pilar… - J.J. Valdes
Chirigota - Venimos Con Lo Puesto
Comparsa - Un As En La Manga De Dios
Chirigota - Las Minidesnatadas De Pascual
Comparsa - La Secta De Los Carapapas - Los Carapapas
Chirigota - Mas Vale Pajaro En Mano Que “Pata” En La Cara
Comparsa - A Flor De Piel
Chirigota - Los Corredores De Bolsa
Comparsa - La Ciudad De La Alegria
Chirigota - Los Malos Meleficos

Viernes 6 De Febrero De 2009
- Función De Noche 20:30 H
Coro - La Musigadite
Chirigota - Sin Tetas No Hay Paraiso.. Ni Butaca
Comparsa - La Ciudad Que Sonrie
Cuarteto - Aquí Se Triunfa Cantando
Chirigota - Mas P’ Alla Que P’aca - El Love y Cia.
Comparsa - La Ultima Profecia - Antonio Busto
Chirigota - Salon De Belleza “El Tijerita” - Kike Remolino
Comparsa - La Orden De Don Carnal
Chirigota - Los Imbatidos De Chocolate

martes, 12 de febrero de 2008

Lo mejor: Nuevo concurso, carruseles y Pópulo

Los cortes antes de la Final, la confirmación de los recorridos de los carruseles y la ampliación de la propuesta ‘ilegal’, grandes aciertos del Carnaval

Después de casi un mes de actos desde la celebración de la Erizada y la Ostionada es un buen momento para reflexionar sobre el devenir de treinta días, en los que una ciudad vive prácticamente a caballo, primero entre el Falla y el trabajo de cada uno y, posteriormente, entre la calle y el trabajo de cada uno.

El concurso
Han sido tan sólo 20 días de coplas y eso se agradece, aunque intensos por la larga duración de las respectivas funciones. La reventa quedó erradicada aunque sólo parcialmente. La división de su desarrollo en clasificatorias, cuartos, semifinal y final es muy beneficiosa porque convierte en apasionante las dos fases intermedias. Vuelve a quedar en evidencia la necesidad de un fase previa (no todo el mundo puede ni debe cantar en el Falla). La reducción de la Final también es un acierto porque antes se hacía interminable. Un año más se ha echado en falta el típico pelotazo (Los pito-risas han estado cerca), pero el nivel medio ha sido realmente bueno. Los piques se quedaron sólamente en eso: en piques. El fallo no contentó a todo el mundo por igual, lógicamente, pero tampoco ha provocado ninguna tragedia porque no ha habido cajonazos sonados.


El pregón
Muy buena la idea de un pasacalles previo. Original y bien llevada a la práctica. La proposición del pregonero evidentemente no podía tener el respaldo absoluto que él pretendía pero se vieron muchos grupos de piratas el Sábado de Carnaval. El pregón tampoco defraudó aunque a los incondicionales quizás les faltó un poco de sentido crítico. Un espectáculo bonito, más cercano al Martínez Ares compositor que al Martínez Ares comparsista. Pese a la satisfacción generalizada antiguos miembros de agrupaciones suyas se han sentido heridos por algunos de los pasajes de su alocución.


Los romanceros
El tema de los romanceros merece una reflexión profunda. Cuando pase el tiempo habrá que agradecerle a los Paco Mesa, Salvador Fernández y compañía la enorme dignificación que está adquiriendo el romancero. Antes estaban prácticamente defenestrados, eran un poco los hermanitos pobres de la fiesta, condenados a mostrar su repertorio sólo en las esquinas y a participar en un concurso descafeinado. En 2007 fue en el Falla y en 2008 ha vuelto a repetir. El personal llena el coliseo y ya no parece una cuestión de novelería gaditana. A todos nos queda claro que la calle es su espacio natural, pero sí pueden ir al Falla salen ganando por la repercusión mediática que tiene la Final.


Los carruseles
Puede que se nos esté cayendo un mito y que los más viejos del lugar pongan el grito en el cielo, pero ha quedado demostrado que los carruseles pueden salir de la Plaza. Se gana mucho. El personal se dispersa, no hay aglomeraciones y se pueden escuchar los tangos muy cerquita de los protagonistas. La medida tiene visos de convertirse en definitiva. El Ayuntamiento está por lo labor y los implicados parece que también. El de Segunda Aguada sigue creciendo camino de su décima edición, mientras el de La Viña puso de manifiesto su definitivo asentamiento, ya que había que tener cuerpo para estar el viernes en la calle con el viento y el frío reinante.


El Pópulo
Es un referente, ya no hay gaditano que no sepa que el barrio más antiguo de la ciudad acoge un auténtico desembarco de ilegales y romanceros durante la semana de Carnaval. Este año la iniciativa se aumentó a tres días y la respuesta popular ha sido realmente admirable en todos los sentidos. Ya no sólo porque el personal se moviliza allí, sino porque sigue al pie de la letra los dictados del lema: Amoscuchá. En la jornada del miércoles se contabilizaron hasta 57 callejeras en el lugar. Además, la ampliación a más jornadas es un beneficio para todos: para los propios grupos que tienen la oportunidad de que sus repertorios sean mejor paladeados, para el personal que tiene una nueva oferta y para el propio barrio que está sumando un granito más a su proceso de regeneración. Una imagen vale más que mil palabras, pero en este caso mil imágenes valen más que una palabra. Una única pega ajena a la organización: A determinadas horas de la madrugada los menesterosos, perros en mano, comienzan a adueñarse del entorno y pueden convertirse en un peligro para el futuro. Aunque la prevención ya es tarea de otros.

Fuente: La Voz de Cádiz

LUCES Y SOMBRAS DEL CARNAVAL 2.008

El Carnaval de los enfadados

Vayan por delante tres matices, sin los que resulta imposible desbrozar el inacabable y bendito debate anual sobre el Carnaval.

El primero tiene forma de corte de mangas para los que osan analizar la mayor fiesta de Cádiz desde el asco. Para esos que defienden que una feria, una oda a la pólvora, un encierro o una semana grande son mejores, en vez de admitir que son distintas o más cercanas a su preferencia. Son esos que, sin atreverse, dejan caer que los días mayores de mi pueblo (el que me tocó) son poco menos que un mamarracho de maricones y analfabetos borrachos. Para todos esos necios esnobs de casapuerta, vaya el recuerdo de que todas las fiestas viejas e incruentas merecen respeto. También la mía. Y si no gusta, toca apartarse. Esos están al margen de la discusión. Da igual si son altos ejecutivos o líderes de opinión (risas). No tendría sentido invitar a los antitaurinos a definir los carteles de la Maestranza. Nunca aportarán nada sobre cambios o mejoras, puesto que pretenden eliminar el asunto sobre el que se debate.


El segundo es un bostezo para los que recurren, simplones, al lugar común que señala el Carnaval como el origen de todos los males gaditanos. Son esos que viven colgados del plomizo estribillo: «Si le pusiéramos a todo el mismo interés…»; «Cómo puede paralizarse todo durante tanto tiempo…» Como si el resto del orbe pusiera idéntico afán en las obligaciones que en las devociones, si la evasión no fuera una primera necesidad, como si Valencia, Logroño, Córdoba o Nueva Orleans fueran ajenas a la saludable costumbre de ceder una semana al exceso. Porque es una semana (el Falla no paraliza nada) y bien a gusto renunciaríamos a ella si eso sirviera para que algo se moviera, de veras, en Cádiz durante las 51 restantes.


El tercero sirve para recordar un error frecuente, que cometemos casi todos, al achacar a veces al Carnaval fenómenos sociales, que se dan, por igual, en cada cita multitudinaria, cada fin de semana, en cada lugar. Los viajes masivos de veinteañeros; el ahogo de coches; la exhibición del consumo de alcohol y drogas; el vandalismo o la falta de higiene pública son tan frecuentes o infrecuentes en esta fiesta como en Nochebuena. Aparecen cualquier sábado (a escala, obviamente) desde Cabo de Gata hasta Finisterre, que diría Pepe da Rosa. Ojalá fuera todo tan sencillo. Ojalá fuera sólo por febrero y en una periférica ciudad pequeña. Que sean lacras extendidas, que superen el ámbito del Carnaval, no exime de la obligación de combatir sus efectos aquí y ahora.

El cabreo contagioso

Apartados todos esos, los que sienten algo de aprecio por el Carnaval tienen el derecho y, casi, la obligación afectiva de hacer un repaso crítico anual. Da igual que sus gustos sean los de Padilla o El Pellejo, los de Martín o Salvador, los de Rosado o mi vecina Carmeluchi. Los que se sienten vinculados a la fiesta, siquiera esporádicamente, los que aspiran a mejorarla o disfrutarla, incluso desde el disgusto, son los que deben decir, los que merece la pena escuchar aunque sea para discrepar hasta las cachas. Son los que conocieron esta forma de vivir y decir por sus mayores o a través de un aparato eléctrico. Son todos esos que, como dice Montse Macías, creen que el anochecer del Domingo de Piñata es el momento más triste de cada año.

Tras escuchar a muchos de ellos, cabe pensar que el Carnaval que acaba es el de los enfadados. Resulta que una fiesta (basada en la palabra hecha risa o himno popular, en la liberación momentánea y en una forma de diversión) genera más molestia que alegría. Chocante.

Puede que sea un efecto secundario de su enorme, reversible y, quizás, lamentable crecimiento, pero casi todo el mundo pareció mosqueado más tiempo del recomendable en unos días teóricamente consagrados al disfrute.

Casi todos los que actúan en el Falla vienen enfadados de serie, pese a que se les consiente una fase previa insufrible, en la que priman sus ganas de cantar sobre las del público por oírles. Los entendidos y aficionados talibanes, siempre están enfadados.

Los visitantes se enfadan cuando descubren los servicios y el programa que les ofrece la ciudad que les llama. Los habitantes, más enfadados cuando les invade gente a la que ha llamado, a la que inculca las coplas para luego despreciar, en el Falla y fuera.

El pregonero repasó durante semanas dos décadas de enfados (hasta de su vida privada) para mostrar la cara más antipática del submundo y repitió hasta la saciedad que no volverá, que no quiere saber nada más, que piensa poner tierra de por medio. Alentador.

Los medios de comunicación, enfadados mientras luchan por una parte de la piñata. Unos creen haber inventado el Concurso y el juego de repartir premios en un bar. Otros, las ilegales o los romanceros.

Una tele se cree dueña de las preliminares. Otra, de la Final. Más allá, los creadores de la Quiniela del Carnaval y las encuestas… Todos tratando de influir, de medrar, en vez de intentar contar, como intermediarios que son, una tradición anterior al más antiguo de ellos, que sobrevivirá al más fuerte. Hasta entre las ilegales y los del puntero abundan ya los que caminan con la nariz alta, contagiados de esa egolatría del teatro que tanto criticaron.

Algunos se creen garantes insustituibles de una verdad heredada. Dicen cosas como: Aquí no canto, no me grabes, huele mal, demasiada gente. Los coros, enfadados entre ellos y con algunas callejeras. Hasta las peñas generan enfado con gestos como el de sisar el Carnaval Chiquito. Están dispuestas a ser un obstáculo con tal de servir a la entidad bancaria, al concejal o al partido que mantenga su protagonismo en números negros.


Menos mal que las coplas pueden con todos. Más allá del enfado, impusieron su ley para crear unos cuantos momentos divertidos, y a eso se reduce todo. Menos mal que hay gente como Cárdenas y Fernández de la Puente para hablar poco y trabajar mucho por un Concurso mejor, enfrentándose, incluso, a bastardas amenazas de muerte. Menos mal que fue imposible contener la risa o dejar el vello tumbado al escuchar las letras de pasodoble de Los Monstruos; la música de Lolo&Remolino; tres estribillos pegadizos; a Los Mendas con su popurrí; al Dios Momo y a un coro distinto. Menos mal que surgieron un desternillante cuplé callejero sobre el cheque-bebé, Il Divo y Paco Mesa jugando al solitario. Menos mal que los del Love y su buen rollo resisten ocho trienios, menos mal que a casi todo el mundo le importa un pito (de caña) tanto rebote, que cada vez hay más plazoletas y callecitas susurrando cuplés. Esos ratos, sin más, compensan. Son la esencia y el sentido de todo. Hubo muchos, vendrán otros. El resto, es cuestión de que vuelva a su sitio cuando baje la marea porque estar enfadado demasiado tiempo es propio de babetas.

Articulo de Jose Landi - La Voz de Cádiz - 12.02.2008

sábado, 9 de febrero de 2008

Comparsa La Milagrosa-2000



Pasodoble de la comparsa La Milagrosa de Martínez Ares. Atención al figura que dice "Esto no vale ná".

Dios Momo 2008-Joaquín Quiñones



Aquí está el video de Joaquin Quiñones encarnando al Dios Momo.

jueves, 7 de febrero de 2008

Adiós, niño coplero

Calle de la mar. La comparsa llegó al Falla de puro milagro, porque yo no estaba psicológicamente preparado para terminar el repertorio l Fany, mi actual mujer, me levantó del suelo y me ayudó


"Calle de la mar" fue la última comparsa de Martínez Ares que ha cantado en el Falla

MUCHOS de los míos duermen el sueño eterno bajo las aguas de Cádiz y eso fue precisamente lo que hice con mi comparsa, llevarla hasta el mar para que allí se quedara por los siglos de los siglos. 'Calle de la mar' llegó al gran teatro Falla de puro milagro, porque yo no estaba psicológicamente preparado para terminarla en óptimas condiciones, aún así, para mí era la mejor de ese año, cariño de padre, supongo. Un famoso cómic de Hugo Pratt, Corto Maltés, sirvió de modelo para crear un marinero elegante pero desenfadado, distinguido pero chulesco, habitante de un barco incapaz de navegar y con el futuro incierto siempre mirando al mar. Se puede decir que los encargados de vestir a la agrupación se acercaron muchísimo al diseño del dibujante italiano, pero a mí me daba igual, yo en el fondo lo que quería era acabar cuanto antes y plantearme seriamente mi futuro, un futuro donde el carnaval no tenía lugar. Llegar al ensayo era para mí una prueba de fuego diaria porque en el ambiente olía a traición. Yo me hice una promesa: "Me queda poco para acabar la obra, así que a lo mío y punto".

Grabamos en el teatro de la ONCE, en Bahía Blanca, ante un público fiel y familiar un repertorio con letras cargadas de enjundia, un estribillo marinero cien por cien puro de oliva y un popurrí con unas alegrías que sólo podía cantar Javi Pájaro y un final apoteósico que tenía como gran protagonista la mar, sí, la mar, aquí el mar es femenino, eso es lo que hay. Algunos de los componentes hicieron cuplés para la comparsa y se cantaron en el Falla, entró ese año Lali como voz segunda supliéndome y la gran sorpresa, o tal vez una de los dos señales que me ratificaban que se acababa el show, Pepe Berenguer, el sastre que confeccionó el vestuario de mi primera comparsa, allá por 1984, volvía a encontrarse en mi camino para coser mi última viñeta gaditana. Dentro de poco se va a cumplir el primer aniversario de la boda de Pepe Berenguer con una pedazo de señora que se llama Manoli, que lo rescató de las cenizas, de lo que quedaba de Pepe en Vejer de la Frontera. Y fue en su boda donde le regalé el tipo de 'Requiebro', con sombrero calañé incluido, dentro de una enorme caja. Quién mejor que él, que lo parió, para cuidarlo.

Los disfraces que quedaban en mi casa, incluido el de 'Calle de la mar', también reposan en el mar, es una metáfora, lo que realmente quiero decir es que los tiré o los partí, pero creo que quedaba más romántico dicho de la otra manera ¿o no? Mi padre conserva unos cuantos porque sigue confiando que algún día tendremos un museo del Carnaval. Para qué le voy a quitar las ganas al pobre hombre si él es feliz así. Qué lástima de carnavales perdidos por falta de iniciativa política. De momento, sólo tenemos coplas para dejarles a nuestros hijos, ah, e internet, donde los grandes valientes se esconden para insultar a los demás.

Os acordáis de Jose Luis Perales cuando decía aquello de: "Una camisa, un pantalón vaquero y una canción, lalalá…", pues así empecé yo el mes de diciembre, con lo puesto, mis papeles y una guitarra, viviendo en un apartamento frontal al mar y terminando a duras penas un repertorio que se me atragantaba cada noche. Yo llegaba al local de ensayo y a veces me quedaba o me iba, eso no era normal en mí; yo que había vivido intensamente cada minuto de todos mis años de carnaval le daba la espalda y prefería quedarme en mi casa viendo la televisión o fumando sin parar contemplando puestas de sol y amaneceres. Igual que le ocurrió a Pepe Berenguer, en febrero conocí a mi actual mujer, a Fany, que me levantó del suelo y me ayudó a levantarme y a seguir luchando. En una ocasión me dijeron que uno se había enterado por un amigo que le había contado a través de un conocido… lo normal que ocurre aquí siempre, vamos, "que sí, que una madrileña que está con él tiene la culpa de que no salga más en carnaval, que le ha comío el coco y ahora quiere ser cantante". Pues no, craso error compañeros del metal, ella es gaditana, me apoya en todo lo que hago, ya sea carnaval o macramé y no es la culpable de que yo haya dicho adiós al mundo del tres por cuatro; de no haber sido por ella, posiblemente yo ni siquiera hoy estaría aquí, así que aclarado este punto espero que nunca más tenga que escuchar un comentario semejante que ponga en entredicho su papel como mi esposa que lo es desde el trece de julio del pasado año.

Llegó el día de la final. Esa noche estaba cantando con Pasión Vega en el Teatro Lope de Vega de Sevilla y horas más tarde Fany y yo nos pasamos por el colegio Carlos III, lugar escogido para maquillar al personal. Cantamos, mejor dicho, cantaron, y cuando me quise dar cuenta reparé en que la segunda señal estaba delante de mis narices: mi comparsa cerraba la gran final, éramos los últimos, sólo quedaba yo y se cerraría la puerta del teatro. Era el final de todo. Con un tercer premio bajo el brazo dije adiós a los integrantes de la comparsa y me fui con mi mujer para soñar con tiempos mejores. Aprovecho la ocasión para agradecerle a Isa Gallardo, mi hermanita chica, y a Pedro, su pasión por mis coplas y su apoyo en unos momentos de grandes debilidades.

Y esto es todo amigos, hay muchas cosas, muchas más que se me quedan en el tintero pero que nunca verán la luz. He contado lo que viví y me he callado lo que no le interesa a nadie saber de mi vida. Hoy me toca pregonar el Carnaval de Cádiz y una vez que acabe este niño coplero desaparecerá para siempre. He amado, he sufrido, he ganado, he perdido, he aprendido, he llorado, he resucitado y todo gracias al Carnaval. Bendito sea.

Posdata. Fue un tal Antonio quien mató a Martínez Ares.

Articulo de Antonio Martinez Ares - Diario del Carnaval - 2 de Febrero de 2.008

El silencio de mis corderos

La revolución. La idea nació en uno de los viajes que mi antiguo grupo hacía con 'Flamenkito apaleao' l Canté el primero el pasodoble al Piru porque así lo sentía, no entendí el cuplé de 'Los ángeles caídos'


"La revolución", que obtuvo el segundo premio, durante una de sus actuaciones.

LA afición volvía a estar dividida pero contenta porque tenía dos comparsas por el precio de una aunque, en ocasiones, la pasión se convertía en fanatismo y ésta en una falta de respeto absoluto. No obstante cada grupo iba a lo suyo, sin amistades de por medio ni un hola ni un adiós, con las miradas puestas en ganar el próximo concurso y en cantar cuanto más mejor, que llevar a casa un sueldo haciendo lo que te gusta es como que te toque la lotería y llevarte un sobresueldo más mejón todavía. Salvi entró en la formación y se hizo cargo del bombo, ese gran desconocido y a la vez temido instrumento gaditano. La idea de la comparsa 'La revolución' surgió en uno de tantos viajes que hacíamos en autobús 'La Milagrosa' y 'Flamenkito apaleao', cuando todavía mi ex grupo era mi grupo y la chirigota de Juan Carlos Aragón no era su comparsa. Camino de Adamuz, provincia de Córdoba, se me ocurrió que además de que cada uno hiciera su agrupación uniésemos las dos formaciones para crear un coro revolucionario gaditano-cubano. Esa tarde entre risas y cubatas todos dijimos que sí y meses más tarde, cosas de la vida, yo me quedé con la tienda y Juan Carlos con los niños.

Creí que sería una buena idea hacer una comparsa de viejos músicos revolucionarios ya vencidos por la edad que habían llegado a Cádiz, a lo mejor contratados por la Diputación, quién sabe, y que entre canción y bolero, entre guaguancó y guaracha contaban y cantaban a los gaditanos cómo se sobrevive a una revolución que huele a dictadura. El diseño del vestuario fue obra de Teresa Torres bajo la supervisión de Paco Catalán. Francamente, no era eso lo que yo tenía en la cabeza, pero bueno, no había más remedio que aceptar que la comparsa era muy colorida, muy lucida, muy vistosa, muy primorosa, muy Batista, pero nada revolucionaria, éramos, como bien dijo Juan Carlos Aragón un día a un amigo mío, los hijos secretos de Gloria Estefan. Es lo único de su repertorio de ese año en lo que estoy de acuerdo.

Comenzaron a desfilar las primeras tensiones por el local de ensayo de la lonja, tensiones que volvían a tener como protagonistas principales a autor y director. El grupo volvió a trabajar muy duro para competir un año más en el Falla y yo empezaba a abrirme un hueco cada vez más grande en el mundo de la música. He de apuntar un dato, el año de 'La niña de mis ojos' el decorado de los ciegos que representaba la cuesta de la Catedral Vieja fue obra de Manué, otro de los grandes artesanos de esta fiesta. Recuerdo que me alquiló una pequeña habitación, pared con pared con su taller, en un patio al fondo de un larguísimo pasillo, que tenía toda la pinta de haber sido entrada y salida de caballos en épocas anteriores, en la Plaza de España. Al año siguiente el atrezzo cayó en otras manos artesanas, las de los hermanos Rube, que también llevan años y años terminando las obras que empiezan los autores del Carnaval. No sólo confeccionaron el decorado sino que además nos facilitaron el cuartel general para que nos maquilláramos los días de concurso. Ha sido el año que más cerca hemos estado del teatro, justo enfrente, en un bajo de la Casa de las Viudas, en plena Plaza de Fragela; te salías a fumar un cigarro y tenías el Falla enfrente, estaba tan cerca, tan cerca que no podíamos salir a la calle porque sabíamos que se nos llenaría el local de curiosos y fanáticos, que ahora se llaman así.

Durante cuatro meses intenté convencer al grupo de la importancia de llevar instrumentos. Yo quería llevar un contrabajo y no había manera; que si era muy caro, que dónde lo metemos, eso no es práctico, total, pa un momento… al final me conformé con unas maracas y, ésa es otra, las maracas pasaron por un montón de manos hasta que llegaron a las mías. El resultado fue una orquesta que llevaba además de guitarras, bombo y caja, maracas, timbales y una trompeta que no pudo tocar mejor el Pájaro todos los días de concurso. Ah, y un baile que se quedó porque era simple, que si no ni eso. No, no era esa 'La revolución' que yo tenía en mi cabeza pero no había más remedio que aceptar que uno era el autor y punto. La presentación: un despliegue de voces, uno a uno íbamos sumando gargantas hasta que la trompeta ponía los vellos de punta del personal. Los pasodobles eran melódicos, muy espíritu bolero. Para esta comparsa compuse dos estribillos y un popurrí con músicas originales pero basadas en todo lo que había escuchado y que me sonaba a Cuba, un país que todavía no he tenido la suerte de conocer, desde Compay hasta Ibrahim Ferrer, de Omara Portuondo a Barbarito y particularmente una colección de música cubana que Faustino Núñez me regaló en cuanto se enteró de mi proyecto comparsero. El primer día de concurso, estábamos a punto de iniciar el pasacalles cuando alguien de mi grupo me aseguró que los de Juan Carlos nos tenían preparada una letra por si cantábamos el pasodoble al Piru. Yo dije: "Vale, que lo canten" y no le di mayor importancia. ¿A qué venía eso? ¿Tan importante era para los nuevos de ese grupo la memoria de un hombre que había fallecido y que no conocían de nada? ¿Tan importante era aquello que hasta los nuevos me guardaran rencor por dedicarle una copla al Piru? No lo entendí entonces y todavía lo entiendo menos, lo único que sé es que lo canté el primer día y el primero de todos los pasodobles porque así lo sentía y volvería a hacerlo, pese a todo. Me regalaron un cuplecito con dardos envenenados. Yo, sinceramente, no lo escuché, estaba durmiendo, pero me despertaron algunos amigos para decirme lo que había ocurrido. Y después dicen que las cuestiones personales que se cantan en el Falla no puntúan, ¡Ja!. Y poco más, ganaron, y a cuenta del pasodoble y el cuplé tuvimos en ocasiones más que palabras, una vergüenza. Y hablando de vergüenza, hay que mirarle el lado positivo a todo en esta vida si no ¿cómo es posible ver hoy a muchos de aquellos que casi se mataban unidos por los lazos del Carnaval?

Ya lo dice el refrán: "A perro flaco…". Sí, la revolución también llegó a mi vida personal, a mi casa, a mi matrimonio y yo no podía hacer nada para solucionarlo. Fue un verano especialmente crudo, difícil y muy tenso porque el Carnaval, que me lo había dado casi todo, también me estaba quitando lo que había construido. Siempre dije que el día que el Carnaval entrara en mi casa lo dejaría, pero lo que no podía imaginarme es que entrara y me echara de mi hogar. Para mí este año y el de 'Calle de la Mar' fueron los peores de mi vida y sinceramente, tengo dos hijos y no quiero remover el pasado. Eso sí, jamás perdonaré a algunos componentes de mi comparsa que sabían que mi matrimonio estaba roto pero prefirieron callarse para aumentar su currículum y, de paso, la cuenta corriente. Y se acabó. Si alguien quiere más sangre que se corte las venas.

Articulo de Antonio Martinez Ares - Diario del Carnaval - 1 de Febrero de 2008

Si no lo veo, no lo creo

La niña de mis ojos. La presión que soportamos en 'La milagrosa' fue la gota que colmó un vaso lleno de debates, cuestiones internas y personales l Tenía rabia y eso me hizo ilusionarme para competir.


"La niña de mis ojos", es una de las comparsas más recordadas de Antonio Martínez Ares.
En una ocasión un componente del grupo hizo este comentario: "Somos los componentes que mejor nos llevamos en Cádiz, seguro". Yo, sin embargo lo negué: "Creo que no, creo que somos los que mejor nos soportamos". Y tampoco, porque estaba escrito que el final de nuestros días se acercaba peligrosamente. Fue en verano, en El Carpio, en Córdoba, durante una actuación cuando me di cuenta que habíamos tocado fondo. La presión que soportamos con 'La milagrosa' fue la gota que colmó un vaso lleno de debates, cuestiones internas, cuestiones muy personales y, sobre todo, la visión enfrentada de autor y director que a la postre fue lo que provocó el cataclismo. En el camino de vuelta, en el autobús, mientras todos dormían, yo me cuestionaba qué era lo mejor para nosotros y para mí. La postura más salomónica era tirar por la calle de en medio, es decir, descansamos un año, pero ¿y después?, ¿qué pasaría? No, ésa no era la solución, lo mejor era coger el toro por los cuernos, agarrar la tijera con mano firme y cortar aún a sabiendas del daño que iba a ocasionar. Si quería seguir, si quería volver a ilusionarme tenía que cambiar muchas cosas y, sobre todo, componentes. Aquel viaje fue traumático porque sabía que una vez que me bajara del autobús nunca más volveríamos a estar juntos.No era la primera vez que Ángel Zubiela me comunicaba tajantemente que "éste es mi último año" y eso también llegó a hartarme. Una tarde, en la tienda, Ángel y yo quedamos para hablar sobre la comparsa. Los dos estábamos de acuerdo en que había que cambiar el grupo y de hecho ambos teníamos la misma lista de no convocados, la misma, a excepción de uno o dos, a lo sumo. El problema surgió cuando le dije que aprovechando que él no iba a salir cambiaría el grupo, y ahí empezó la odisea. Días más tarde, todos, incluidos los no convocados, ya tenían nuevo autor y un director que seguía con un grupo de amigos. Cada uno dirá lo que quiera sobre este tema, yo digo lo que viví y lo digo a grandes rasgos porque después de tantos años, francamente, no tengo ganas de recordar todo lo que ocurrió; fue horrible para todos, estoy seguro que también para ellos supuso un mal trago. El Carnaval, algo que nos había unido durante años había acabado con nosotros. Por eso y por otras muchas cosas desagradables dejé este circo. Es cierto, tenía rabia, igual que ellos y eso me llevó a ilusionarme para competir de nuevo. Quedamos muy pocos, tan pocos que cabíamos en un sofá en casa de Miguel Ángel García Cossío. Allí empezamos a tirar de agenda y a llamar a todos los que se nos ocurrían por si querían salir con nosotros. Conseguimos crear un grupo que para mí fue el mejor de todos, lo siento, pero es lo que pienso. Trabajamos duro para enfrentarnos ya no sólo a una comparsa que venía avalada por el morbo sino a unos aficionados que no daban un duro por nosotros. La primera noche que cantamos en el Falla el camerino estaba vacío, pero todo cambió en cuanto se abrieron las cortinas y abrimos la boca. Sí, ese año volví a cantar con la comparsa y diseñé el disfraz de ciego, un tipo que tenía reservado para mi antiguo grupo. Entraron muchos nuevos, Miguel Chozas, Christian, volvió Ricardo, Sergio, Rafa Piñero, Pájaro, Francis, Bubu, Antoñito y Dani y de la nada empezamos a crear una comparsa. El local de ensayo se trasladó a La Lonja, la sastra fue Tere Torres y el maquillaje corrió a cargo de Piarlé, porque Paco Leal era tan amigo de unos y de otros que cerró su maletín de pinturas desde ese año. Para poder vestir a la comparsa tuve que pedir un préstamo personal poniendo como aval mi propia casa. Ahora, cuando lo pienso, me doy cuenta de las estupideces que he hecho en mi vida por los demás y cuánto poco bueno he hecho por mí y los míos, que son muy poquitos. Fue tanta nuestra ceguera, la de unos y otros, que cuando rompimos del todo la cuerda no reparamos en El Piru, un hombre que se quedaba prácticamente sin familia y que no aguantó la separación. Se murió y el velatorio fue otro momento para no volver a recordar nunca más. Me acerqué para ver al Piru, que estaba de cuerpo presente, y me salí para no volver a cruzar palabra con ninguno de ellos. Hay quien me echó en cara que no le diera el pésame, ¿el pésame?, ¿acaso se dan el pésame los muertos entre sí? Maldito año el que nos tocó vivir, maldito sea el Carnaval que es capaz de pudrir la sangre de los hombres y llevarnos hasta la enfermedad y el paroxismo. Yo colgué un crespón negro en mi cayado en memoria de un hombre que me quiso como un hijo y al que yo abandoné por la mierda de un concurso que también saca lo peor de nosotros. Para crear mi comparsa hablé con uno de los responsables de la ONCE en Cádiz, Mariano Poyatos, quien me descubrió paseando por las mañanas cómo veía un ciego la ciudad de mis amores. "Las calles son como un libro, tienen la forma de un libro, algunas están escritas y otras no dicen absolutamente nada, eso tienes que descubrirlo tú", me dijo. Genial. Incluso los olores eran esenciales para saber de qué lado venía el viento, si la marea bajaba o subía, si una mujer se acercaba o se alejaba. Impresionante. Para darle mayor énfasis fuimos ciegos al Falla, entiéndanme, con vendas, esa venda en los ojos que no te deja ver la realidad, y eso nos ayudó y mucho a conseguir el éxito. "Pobre de aquel, que aún mirando nada ve…". Así iniciamos nuestro periplo por el Falla con una presentación terrible, llena de fuerza, con una música de pasodoble que contenía un final original y con letras arriesgadas, con cuplés graciosos y un estribillo que rescaté del cajón del olvido y un popurrit que arrancaba al público de la butaca. Sí, ganamos un primer premio y lo celebramos como nunca en el Mentidero, en la peña de la chirigota del Love y compañía. Al día siguiente fuimos a la plaza de San Francisco en Sevilla y allí nos encontramos con 'Los condenaos'. Y allí estaba el segundo premio feliz, un grupo feliz con gente que no estaba convocada para salir en ese grupo, pero feliz. Yo con mi nuevo grupo vivía una segunda juventud que duró mucho menos de lo que esperaba. "¡Qué bien nos llevamos!", me acuerdo que me dijo un día uno de los nuevos componentes. Y otra vez me eché a temblar.
Articulo de Antonio Martinez Ares - Diario del Carnaval - 31 de Enero de 2008

miércoles, 6 de febrero de 2008

¡Brindemos con champán por los muertos!

La milagrosa. Mi familia y la comparsa sufrieron el acoso de aficionados, políticos y prensa por ser vicepresidente de la Asociación de Autores l En verano llegó un calvario que me costó una depresión


"La milagrosa" es uno de los grandes cajonazos de la historia del Carnaval.

DESDE hacía varios años formaba parte de la directiva de la Asociación de Autores del Carnaval de Cádiz, yo era el vicepresidente, la mano derecha de José Antonio Valdivia Bosch, un hombre que ha dado hasta el corazón, nunca mejor dicho, por un concurso que no siempre saca lo mejor de los gaditanos. Un día sí y otro también quedábamos en una cochambrosa habitación en la calle Ancha para intentar cambiar las normas anticuadas de un concurso que asfixiaba a los verdaderos creadores del gran circo de Cádiz, pero no pensábamos que nos iba a costar la salud. Pretendíamos que los autores hicieran el concurso -algo de lo que ahora me arrepiento porque he comprendido que es del todo imposible- y que éste no estuviera bajo el auspicio del Ayuntamiento que siempre nos aseguraba que perdía dinero con el mismo. Aun así no lo soltaban y no tuvimos más remedio que poner a la Fundación Gaditana del Carnaval en un verdadero aprieto: "Pues nada, haremos un concurso paralelo". Me consta que pensaron que era un farol pero cuando vieron la respuesta del colectivo la historia fue bien distinta y empezó la fiesta. Por primera vez en la historia casi todos estábamos de acuerdo en algo, lástima que al final la mayoría también estuvo de acuerdo en dejarnos solos. La radio ya no podría estar en las bambalinas, había que acabar con la reventa, el coladero de los pases de favor pasaría a mejor vida, cualquier contrato con la televisión tendría que tener el visto bueno de la asociación, quien, además, negociaría los derechos que generara cualquier emisión, la ley de espectáculos se respetaría por encima de todo, la publicidad que consiguiera el Ayuntamiento por difundir el carnaval también tendría que repercutir en los artistas carnavalescos, las agrupaciones debían presentar documentación que asegurara que los decorados y atrezzos cumplían la ley… vamos, que lo poníamos todo boca arriba y eso, como que no. Además de mi familia, la comparsa fue la que más sufrió el acoso y derribo de aficionados, políticos, prensa, internautas e incluso compañeros de fatigas que nos deseaban un escarmiento público.

'Los templarios' dieron paso a una comparsa que significó, es lo que yo pienso, mi primer intento de hacer un teatro musical bajo el prisma del Carnaval. 'La milagrosa' fue el último de los nombres de una larga lista que siempre terminaba con 'Jeremías', 'La balada de Jeremías', 'El carromato de Jeremías', simplemente 'Jeremías' y todo porque siempre me venía a la cabeza la película en la que Robert Redford daba vida a Jeremías Johnson, el trampero que dirigió Sydney Pollack. Lo que sí estaba claro es que teníamos que representar al típico buhonero, estafador, embaucador, curalotodo, charlatán, vendedor de humo. Nos hacía falta, para que la gente entendiera el mensaje, un carromato que también yo diseñé y que confeccionaron Fali Vila y su padre. La decoración exterior del mismo, paneles que ilustraban una ciudad antigua que podía curarte cualquier dolencia con sus pociones milagrosas fue obra de Jesús Pino. Sólo dos cambios en las filas, Ricardo dejó su lugar a José Juan Pastrana en la instrumentación y Pedro Espinosa decidió no salir por motivos profesionales. Me habría gustado que el disfraz hubiera sido más rufián, época de Huckleberry Finn o tal vez más lejano oeste, ambientado quizás en películas como 'La leyenda de la ciudad sin nombre', con un abrigo que al abrirse mostrara una amplia gama de botellas, cachivaches, perfumes, lociones, ungüentos, aceites, pañuelos, pero no, lo único americano que reflejábamos eran unos pantalones muy al estilo de otra película, Gangs of New York, de Martin Scorsese, pero ya está. Ah, y unas gafas, eso sí. Ah, y un foulard, muy de la época, sí señor. Ah, y unos tirantes.

Los tres días de concurso, que no fueron más, salí a escena con ellos. ¡Quién me mandaba a mí meterme otra vez en la boca del lobo! No, esta vez no canté y sí, me hice el tipo, que días más tarde destrocé con mis propias manos; yo sólo abría las puertas del carromato y me dejaba ver, pero cada vez que lo hacía el público ya me estaba echando en cara los nuevos cambios del reglamento con bellos piropos gaditanos. Qué curioso, ahora el concurso se rige por unas normas que todos defienden y que resultan ser las mismas de las que abanderamos hace ya como diez años. Eso sin hablar del Museo del Carnaval, que también conseguimos que el proyecto se pusiera en marcha, pero es que el Alzheimer es lo que tiene, que no respeta ni siquiera a los carnavaleros.

Desde el primer día sabíamos que no simpatizábamos con el público, o mejor dicho que yo no simpatizaba con el público y que la comparsa y nuestras familias lo iban a sufrir. Aguantamos de todo, nos dijeron barbaridades, pero nuestra obligación era dar la cara y seguir cantando. Mucha gente, ahora que ya ha llovido lo suyo, me cuenta que 'La milagrosa' es de sus comparsas favoritas y que el popurrí era como una pequeña obra de teatro. A buenas horas… pero gracias. El día de los cuchillos largos, es decir la noche que determinaban quiénes pasaban a la final, me encontraba en casa de José Luis cenando y terminando dos cuplés para la finalísima. Pues bien, dijeron los nombres de las agrupaciones y nos quedamos esperando y esperando y esperando… no, no era una confusión, la comparsa se había quedado fuera de la final después de casi una década. Lo habían conseguido, nos habían castigado, a mí por intentar mejorar el concurso y a la comparsa por cantar las coplas de un niñato presuntuoso y engreído que se creía el rey del teatro Falla. Me fui para mi casa sin creérmelo, la gente era feliz sabiendo que nos habían guillotinado, de hecho, hubo un autor que descorchó una botella de champán en la plaza del Falla para brindar por mi fracaso; sí, es cierto, tan cierto como que años atrás ya me dejó caer que la había comprado y guardado en la nevera para que estuviera fresquita el día que me dejaran fuera de la final.

Lo que no sabe nadie es que yo, una semana antes de saber si pasábamos o no a la final, había escrito un pasodoble con el que me quería despedir de la fiesta. Mi intención era cantarlo el último día junto con un pasodoble dedicado a la alcaldesa de Cádiz. Ambos me los comí con patatas fritas pero ya por mi cabeza estaba presente la idea de abandonar el Carnaval: no quería seguir. Todo se rompía a mi alrededor y no podía hacer nada para evitarlo. Llegó el verano y con él un calvario que me costó una depresión. Lo único bueno de aquel año llegó en diciembre. Se llama Paula de Lirio, la niña de mis ojos y ya tiene siete años.

Articulo de Antonio Martinez Ares - Diario del Carnaval - 30 de Enero de 2.008

Que Dios nos libre de los piratas

Los templarios. Tras el pelotazo del año anterior los aficionados se compraron lupas para buscarnos pequeños defectos l El jurado nos dio un tercero que nos supo a poco pero que nos mantenía arriba.


"Los templarios" consiguió el tercer premio en el concurso en una final de lo más atípica.

TRAS un pelotazo del calibre de 'Los piratas' los aficionados al Carnaval se apresuraron a comprar lupas con las que buscarnos pequeños defectos de cara a un nuevo concurso. Evidentemente, éramos unos privilegiados porque allí donde cantábamos los fans guardaban colas eternas para hacerse fotos, pedir autógrafos o rogar que los pasáramos a camerinos o nos lo lleváramos a Cádiz en el autobús, pero aguantábamos una presión que ríete tú de los Rollings. Durante el Carnaval de 'Los piratas' tuve la osadía de hacerme empresario y abrir al público una tienda en la calle Beato Diego de Cádiz, que bajo el nombre de Los duros antiguos ofrecía carnaval y artesanía. La tienda siempre estaba llena, el secreto era muy simple: en ningún otro lugar se vendían nuestros CDs, así que la exclusividad nos garantizaba la romería. El diseño del local también fue obra mía pero la confección corrió a cargo de un carpintero de ribera que construyó cuaderna a cuaderna un trozo de bajel a escala del Halifax, aquello era un barco en toda regla. El resto de la decoración corrió a cargo de Ras. Hace cinco años que me fui del Carnaval, los mismos años que hace desde que desaparecí de la tienda.

¿Dónde estábamos? ¡Ah, sí… la presión! Teníamos que volver y enganchar a la gente con la misma fuerza que el año anterior porque nos iba mucho en juego, a mí por lo menos, porque por más currículums que entregaba y por amigos que tenía en todo el amplio espectro gaditano sólo me quedaba el Carnaval para comer, vestir y calzar. No en vano, debo recordar que 'Los piratas' vendieron la nada despreciable cantidad de 40.000 CDs, que se dice pronto, pero por favor no multiplique alegremente, no vaya a ser que piense que me hice millonario con los derechos de autor, cosa que para mi desgracia no sucedió, qué más quisiera. Así que me planteé un tipo que fuera capaz de llenar el escenario y de paso recuperar una obra de Paco Alba, 'Las huestes de Don Nuño', que llevaba una música de pasodoble de lo más maravillosa. Como siempre, reunión con Ángel Zubiela y Jose Luis, para comunicarles mi parecer: "Este año vamos a escenificar las cruzadas con el disfraz de templario, de los guardianes del Templo de Salomón, el brazo armado de la Iglesia en aquella época". Mi pretensión era que cada uno representara un tipo de templario harto de luchar por sus ideas cristianas y vencidos por la guerra, pero tuvimos muchos problemas para la consecución del tipo. Queríamos ser tan fieles a la época que Ángel, Chicuelo, Paco Catalán y yo nos fuimos a Alcoy para comprar las mallas de los guerreros. Salimos una noche a las doce y llegamos a la puerta de una nave enorme a las nueve de la mañana. Lo peor fue ese momento en que el dueño del establecimiento, para que no supiéramos a cuánto nos iban a cobrar las prendas, hablaba con su hijo en valenciano alcoyano, en momentos concretos, la madre que los parió. Tuvimos unas palabritas con ellos, en español. Nos gastamos un dineral, hicimos una parada para comer, comprar lotería de Navidad y otra vez para Cádiz. El decorado también fue obra de Ras, llenaron el escenario de lanzas que representaban la verja del Parque Genovés y crearon unos escudos con símbolos de la ciudad, desde el viento hasta las Puertas de Tierra; cada componente era el guardián de un reino de la ciudad, de nuevo Antonio, Ricardo y Shano se lucieron.

Contamos con el mismo grupo vocal y artesano para darle vida a esta idea, sin embargo creo que algo se nos quedó en el tintero y todavía le sigo dando vueltas. Sí, ese año sí me hice el disfraz y canté en numerosas ocasiones con un grupo que se la volvía a jugar en el Falla. Los primeros días de ensayo tuvieron lugar en el club Caleta, al lado de las barquitas, un sitio mágico para ensayar y con mucho frío, también, también, y las noches de concurso nos habilitaron una habitación para que estuviéramos cómodos. A todos los miembros del club y en especial a Paco, muchas gracias por vuestro apoyo a mi comparsa. El árbol del Hospital de Mora nos arropó para hacernos innumerables fotografías vestidos de soldados de Dios. Estar tan cerca del Falla y en el mismo feudo de la musa de Paco Alba era para mí lo más importante. Los grandes especialistas del Carnaval consideran que la presentación de esta comparsa es histórica y yo, aunque pueda parecer pedante, les doy la razón. Dicha pieza la terminé una tarde en casa de José Luis y la canté como diez o doce veces porque se nos ponían los pelos de punta, había resumido el concurso en tres minutos y sabía que a la gente le iba a entusiasmar. Los pasodobles eran guerrilleros, como el tipo que los vestía, tan guerrilleros que uno de ellos daba una visión de Pemán que no contó con la aprobación de gran parte del público, que abucheó la letra. Volvíamos a tocar un tema tabú, gaditano, pero tabú. También hubo un pasodoble homenaje a Enrique Villegas, que ese año era pregonero de Cádiz con el mismo final que él utilizó para homenajear a Fletilla. Los cuplés se iniciaban con un romance y terminaban con un estribillo quizás más largo de lo normal en mí. El popurrí, sin embargo, contenía una pieza chirigotera cuartetera que rompió los esquemas del público, lástima, con lo que gusta hoy hacer esas cosas en la modalidad de comparsas para darle un poquito de frescura. Qué le vamos a hacer.

La noche de la final invité a ver la actuación de la comparsa a una Pasión Vega que jamás había venido a Cádiz en Carnaval. La canción de los arcos que había compuesto para el popurrít de 'Los templarios' sirvió para crear la canción Besos y besos del álbum cuyo single también fue mío, La vida en gris, y que obtuvo un Premio de la Música. Llegué a La Caleta esa noche con un gorro de lana. Me había afeitado la cabeza ¿porqué? Subliminalmente les estaba diciendo a mis componentes que los templarios no iban a la guerra tan limpios y tan bien afeitados, pero claro, era una apreciación mía. El jurado nos concedió un tercer premio que nos supo a poco pero que nos mantenía entre los más grandes otro año. El veredicto lo escuchamos en La Caleta. Cuando estábamos a punto de irnos del local me dio por mirar uno de los cuadros que adornaban la sala. Un componente me dijo: "¿Quién es" y yo contesté: "No te lo vas a creer, es Pemán". Acabó otro concurso y volvimos a patearnos la calle. Mi hijo vivió su primera cabalgata dormido en el cochecito mientras su padre trabajaba como comparsista a tiempo indefinido.

Articulo de Antonio Martinez Ares - Diario del Carnaval - 29 de Enero de 2008

Pregón completo de Martínez Ares

martes, 5 de febrero de 2008

Errol Flynn embarrancó en La Caleta

Los piratas. Al principio, el grupo no confiaba en la idea pero poco a poco el ánimo filibustero se fue adueñando de nosotros l El nombre de la comparsa se debió a la cabezonería de Manolo Casal.


"Los piratas", que obtuvo el primer premio, durante una actuación en el Gran Teatro Falla.

NADIE en su sano juicio carnavalesco lo haría, como intuí al ver la cara que puso Ángel cuando le propuse crear una comparsa que se llamara Piratas, pero como sano, sano no estoy y juicio, juicio, tengo el suficiente como para ser persona humana normal, me quedé tan pancho cuando lo solté una tarde noche en el local de ensayo. A José Luis le encantó, sin embargo para Ángel y muchos componentes del grupo la idea era una auténtica barbaridad; recuerdo que alguno incluso exclamó: "Antonio, eso es un tipo más bien para una comparsa juvenil, ¿tú nos ves a nosotros vestidos de piratas?". Yo ante ese comentario agregué: "Este es un tipo de siempre, qué niño no se ha querido vestir de vaquero, de mosquetero o de pirata, por favor, hacedme caso, dejadme a mí". Tras un pequeño receso, el veredicto del grupo fue favorable y eso me contagió unas tremendas ganas de luchar por ese proyecto. Por entonces seguía trabajando en Cádiz Información, hasta que de pronto, un día, me dieron una carta en la que me comunicaban que tenía una quincena para abandonar el puesto. Esa mala noticia ponía en jaque otra muy buena, esperaba un hijo que nacería por noviembre y no tenía nada más que la comparsa para sobrevivir. Así que nada, en ese momento, al más puro estilo de Escarlata O'Hara, me juré que viviría de mis obras musicales, de mis creaciones, al fin y al cabo los fines de semana actuábamos por toda Andalucía y nos tendría que ir muy mal para no continuar en esa línea, el fracaso no existía y de los cobardes nunca se ha escrito nada. Manos a la obra, parado y padre en ciernes me puse el traje de faena. Me leí todo lo que a mis manos caía con relación al mundo de los piratas y además contaba con la ayuda inestimable de internet que multiplicaba por cien mil las posibilidades de encontrar relatos, bocetos, historias, cuentos, leyendas… en fin, el mundo de la piratería a mis pies, o a mis dedos, según se mirara. Un inciso, que la comparsa acabara llamándose Los piratas, se debe a la cabezonería de Manolo Casal, un carnavalero de pro que nos vio nacer artísticamente en El Puerto de Santa María.

Ángel se encargó una vez más de vestir a la comparsa y he de reconocer que en aquella ocasión lo clavó aunque, lógicamente, sudó sangre para calibrar todos los personajes que escenificaban aquella tropa de corsarios, y es que lo que parecía fácil, como siempre suele ocurrir, resulta al final lo más complicado. El año de El vapor mi hermano Juanma y yo nos quedamos petrificados, para bien, cuando vimos el tipo de una chirigota de Cádiz que se llamaba Mi viejo barrio, que representaba a los más famosos muñecos de Barrio Sésamo. Los creadores de esa obra de arte eran Antonio, Ricardo y Shano, tres chicos que ya firmaban sus trabajos con el seudónimo de Ras. Su taller se encontraba ubicado en un bajo de la calle Botica, en mi barrio de Santa María y allí me fui para hablar con ellos porque tuve el presentimiento de que podrían hacer el decorado perfecto para mi obra. Todas las tardes, cuando tenía ocasión, me pasaba por el taller y se me iban las horas viendo la capacidad de trabajo y la imaginación que transpiraban estos tres, por entonces, desconocidos. Ricardo y Shano Lores, hermanos de pensamiento, sangre y construcción se centraron en la confección del esqueleto del barco, o mejor dicho, de la proa de La Invencile, que así llamé a mi balandra, con tubos de pvc y Antonio se encargó de pintar los paños de goma espuma con los que forraron la embarcación. Si a esto le sumamos la calavera que fue nuestro siniestro mascarón de proa, la comparsa sólo tenía que cantar para enamorar al personal. Para darle más ambientación, además de utillería propia de un desembarco pirata en la playa de la Caleta, Ras hizo que pareciera que volara una gaviota de una bambalina a otra.

Y volvemos al tipo. La comparsa al principio no confiaba en la idea pero poco a poco el ánimo filibustero se fue adueñando de nosotros. Uno de los mejores disfraces, para mi gusto, fue el que se diseñó para José Luis, a lo Jhon Silver. No sólo le quedaba genial sino que además la muleta le servía para poder recuperar movilidad en su cadera porque años antes él y dos componentes más estuvieron a punto de morir en un accidente de tráfico cuando venían de Algeciras. José Luis y Chicuelo se llevaron la peor parte, de hecho el primero fue intervenido en varias ocasiones y todavía conserva secuelas. Paquito, que tocaba la caja, salió ileso pero durante unas semanas lució numerosas magulladuras. Ese accidente siempre estará presente en nuestras vidas para recordarnos que el Carnaval no vale nuestras vidas. Ese año hubo dos cambios, entraron en la formación Ricardo, hermano de Paco Catalán y Rafael, 'Rocky'. Chari Delgado seguía siendo nuestra costurera y el local de ensayo, gracias a Dios, volvía a ser el mismo. La comparsa impactó desde el primer día y se colocó de inmediato en los primeros puestos de todas las quinielas de los aficionados al Carnaval, pero ese año Tino Tovar y El cielo de Cádiz nos pisaba los talones. Debo decir que hice dos popurrises, ¿se dice así?. Una noche de ensayo Ángel me propuso cambiar el primer que monté porque la música no iba con la idea que llevábamos. "Hazlo entero tú, tú puedes", me dijo, y así lo hice; por primera vez todo lo había escrito y musicado yo y me sentía orgulloso. Por cierto, la presentación, a mi humilde opinión, al más puro estilo Disney. Javier Osuna resumió la idea en una frase mientras colaboraba con Canal Sur aquel año: "Parece que estemos viendo una película de Errol Flynn, de las que echan los sábados por la tarde".

Por mi cabeza rondaba, desde hacía tiempo, la idea de componer un pasodoble mostrando la desesperación de una mujer harta de sufrir malos tratos. El concepto estaba ahí pero no terminaba de cuajar, empezaba un pasodoble y nada, cuatro frases, y otro, y seis frases… pero nada me convencía. Y de pronto días antes de la final, fregando, yo que he sido y siempre seré un fiel seguidor de la copla, me puse a cantar por lo bajinis una muy antigua de Concha Piquer que en el estribillo sentenciaba: "Señor Sargento Ramírez, martirio me da un cristiano, y yo no quiero tomarme la justicia por mi mano". Con la manos llenas de mistol cogí el primer papel que encontré a mi alcance y empecé a escribir el pasodoble que titulé "Con permiso, buenas tardes". Llegó la hora del ensayo y cuando lo canté me di cuenta, cuando reparé en que más de uno estaba llorando, que ése era el pasodoble que nos daría el primer premio. Y así fue. Vivimos una final para el recuerdo, con un público que cantaba con nosotros el estribillo y luego diez meses actuando sin parar.

Mi hijo nació un 3 de noviembre con los ojos abiertos, llovía a mares, y yo sabía que bajo el brazo me traería algo bueno. El premio me daba igual yo sólo quería trabajar para darle de comer y el Carnaval me salvó, nos salvó la vida.

Articulo de Antonio Martinez Ares - Diario del Carnaval - 28 de Enero de 2008

¡Anarcosindicalismo libertario, por la vía dos!

El vapor. Manolo Peinado realizó una locomotora que era una obra de arte y que simbolizaba a Cádiz l Estaba obligado a hacerle un pasodoble a Antonio Martín, el autor que más me había marcado.


"El vapor", obtuvo el segundo premio pero conectó de una forma muy rápida con el público.

HOY toca repasar la historia. Para ello me remonto a 1812 para explicar el nacimiento de la comparsa 'El vapor'. Ahora que estamos un día sí y otro también escuchando todo lo bueno que nos va a traer el 2012, es una excelente ocasión para echar la vista atrás y entender lo grande que fuimos y cuánto nos deben los españoles, los que lo son y los que reniegan de ello, desde el Caño de Sancti-Petri hacia arriba. En las Cortes de 1812 se aprobó que Cuba era una provincia española más y dado el vínculo, ya no sólo marítimo, que existía entre los de allí y los de aquí, podemos lanzar la teoría de que el primer ferrocarril español fue tan cubano como gaditano. Concretamente el primer tramo de ese ferrocarril que se construía en España e Iberoamérica, que Cuba era española, no lo olvidemos, tuvo lugar en 1837, tramo comprendido entre La Habana y Güines, es decir, que ya abrimos el libro de los récords. Con esto chocamos frontalmente con la otra teoría que dice que el primer ferrocarril español nació en 1848 y circuló entre Barcelona y Mataró. Teniendo en cuenta todas estas cuestiones y sumando hechos tan relevantes como que Paco Alba había vivido frente a la vía del tren y que decir el vapor es decir Cádiz, medio de locomoción entre dos puntos, tenía la idea perfecta para una comparsa que además reivindicaría la falta de trabajo en la cuna de la libertad.

Yo sabía muy bien lo que quería y para ese trabajo concreto Ángel, Jose Luis y un servidor nos reunimos con Manolo Peinado para el atrezzo. Tenía que evitar por todos los medios que nuestro tren tuviera cualquier matiz americano, ya saben, el morro típico terminado en cuña, muy propio del lejano oeste y le presenté un boceto de una locomotora que tenía que ser Cádiz, tenía que verse la Catedral, la Fábrica de Tabacos, las Puertas de Tierra, una ciudad oxidada a la que le costaba trabajo arrancar. Manolo Peinado realizó una maravilla, una auténtica obra de arte que tenía que ser transportada en grúa cada vez que actuábamos en el Falla. También se confeccionó un forillo pero que yo recuerde no se pudo exponer en su totalidad porque la máquina dificultaba su ubicación. Para que la locomotora pudiera entrar en el escenario los chicos de la radio tenían que desmontar y volver a montar el set. Y además sacaban tiempo para ayudarnos al montaje. Qué verdad es que el concurso le debe a la radio toda su grandeza. Por cierto, y volviendo al 2012, yo soy uno de los que piensan que el edificio de La Aduana debería ser dinamitado, pero ya, para que se contemple la belleza de la antigua estación de trenes de Cádiz. Y otra anécdota, la mayoría de mis canciones no carnavalescas han sido compuestas en el tren. Cuando necesito desconectar o tengo trabajo que entregar compro un billete para Madrid o Barcelona y me pongo a escribir. Larga vida al tren.

El disfraz también estaba claro, ropa de trabajo, fácil y sobre todo, cómoda, pero para remarcar el sentimiento obrero había que utilizar simbolismos y por eso los pañuelos rojinegros con los que nos limpiábamos el sudor, los colores de la CNT, los colores de la bandera confederal, la misma con la que cubrieron los restos mortales de Fernando Fernán Gómez, los colores del anarcosindicalismo libertario. Ahí es nada.

Tras 'La trinchera' el grupo se sentía fuerte y con ganas de superar otro reto, así que como ya teníamos el traje de faena apropiado nos pusimos manos a la obra. Debo puntualizar una cosa, desde 'El brujo' la comparsa grababa por su cuenta, es decir, la producción era nuestra y la distribución también. Ese año Antonio Martín accedió a ser el pregonero del Carnaval de Cádiz, para muchos el máximo honor al que un carnavalero puede aspirar, además del antifaz de oro. Antonio no se contentó sólo con dar un magnífico pregón, sino que, además, volvía por sus fueros con 'Los buscavidas', otra barbaridad de comparsa. Yo soy de los que están convencidos de que el primer premio lo ganó, no se lo dieron por pregonar la fiesta.

En esta ocasión nos vestimos en el interior de una tienda en la calle de la Rosa donde trabajaba Edu. 'El vapor' llegó al público desde el primer día pero la lucha en el Falla con los de Martín era durísima. La presentación era un canto de trabajo que terminaba con el sonido del tren que poco a poco iba cogiendo un ritmo frenético acompañado por el sonido de los hierros, los raíles de la vía de Cádiz. Días antes de la final se planteó en el ensayo la posibilidad de hacer un pasodoble a la figura de Martín como comparsista y pregonero pero, claro, aquella letra que nunca se cantó pero que se filtró estaba en el ánimo de la gente, ¿pensarían que era una copla hecha con el corazón? ¿o tal vez, que era un pasodoble que buscaba el aplauso fácil para ganar al pregonero en la final? Tenía que hacerla con el corazón pensaran lo que pensaran, ganara o perdiera, además, era el momento oportuno para decirle que yo había crecido con sus coplas y que ya estaba harto de tanta guerra absurda. No puedo obviar que sabíamos que no se lo esperaría pero en el fondo estaba obligado a hacerle un pasodoble al autor que más me había marcado.

Hice dos estribillos, el que todo el mundo conoce y el que después recuperé para 'La niña de mis ojos', me acuerdo que empezaba de esta manera: "Vapor de agua, ay, son tus ojitos…". El principio del popurrí simulaba el pitido del tren a punto de salir de la estación, para ello versionamos la introducción de una canción que interpretaban Gema y Pavel. Inmediatamente después iniciábamos el trayecto con una pieza de Nacha Guevara. En el final del popurrí utilizábamos las palas para echar carbón y hacer que estallara la caldera de la locomotora, literalmente, claro. El punto y final, nuevamente el pitido del tren que terminaba su viaje en la estación, en la antigua estación. Lo de dinamitar la Aduana, ¿para cuándo?

Ganaron 'Los buscavidas', el pregón fue el que todos esperaban, Tino Tovar empujaba fuerte con su Botica, Quiñones se mantenía firme y nosotros estábamos contentos con lo que habíamos vuelto a conseguir. La gente ya se acostumbraba a vernos en la final pero cada año se nos complicaba el asunto, iba siendo hora de plantar un manzano, como le dije a Jose Luis años atrás. La comparsa actuaba prácticamente todos los fines de semana fuera cual fuera el premio, lo cual evidenciaba el buen momento de salud por el que pasaban tanto el como los aficionados, pese a los cambios. Llegó el verano y en mi cabeza ya estaba formada la nueva comparsa. Y hablando de cabeza, fue en Las Cabezas de San Juan, en Sevilla, donde me di cuenta que no existen las casualidades. Cantamos en una feria y una de las atracciones era un barco pirata. Era una señal.

lunes, 4 de febrero de 2008

Nuevos soldados para la guerra de siempre

La trinchera. Había llegado el momento de la renovación y entraron siete nuevos componentes l El tipo nos dio muchísimos quebraderos de cabeza porque por más bocetos que hacíamos no aparecía.


"La trinchera" logró el primer premio gracias a un repertorio donde brillaban las letras.

ESTABA terminando el verano y quedamos en casa de Rafael Velázquez. Allí ya algunos no se dirigían la palabra y esperaban mi respuesta. Yo ya tenía decidido con qué parte del grupo me quedaba pero ése no era el único problema; parte de ese grupo pedía una renovación y pensaba que era el momento adecuado, así que empezó la operación Gracias por todo, hasta luego. Lo peor de todo fue que yo aprobaba esa teoría y dejé que me lavaran el cerebro. Me puse de parte de Ángel Zubiela y yo, y nadie más que yo, fue quien dijo adiós a seis componentes. Días posteriores actuábamos en el Baluarte de la Candelaria y ya entonces teníamos dos nuevos guitarras, Miguel Ángel García Cossío, que se ofreció a salir en la comparsa una tarde que me lo encontré en una de aquellas ¿hermosas? Veladas de los Ángeles; y Moisés. El resto del grupo que nos quedaba para completar la formación, a excepción de Miguel El manta, llegó del mundo de los coros, Pepe Chulián, Pedro Espinosa y Augusto. Se me olvidaba, antes de que llegara Augusto estuvo con nosotros José Ramón, que tuvo que abandonar la comparsa por problemas familiares. Pero hubo otro cambio con el que no contaba, El chupa, que había traído a la comparsa a Paco Catalán decidió justo cuando empezábamos a ensayar no salir con nosotros, con lo que al final fueron siete las bajas del grupo.

Y nos pusimos a trabajar. Quién sabe, lo mismo mi subconsciente me jugó una buena pasada y me recordó que aunque con 'Sonri-sillas' me había adelantado a mi tiempo seguía teniendo siempre ahí como referencia a 'Los soldaditos' y ya era momento de pasar página, así que le dije a Ángel y a José Luis que quería representar a unos soldados de Cádiz en su trinchera. El tipo nos dio muchísimos problemas porque por más bocetos que hacíamos y más libros que leía no aparecía. La primera idea, para mi gusto la mejor, era adoptar el disfraz de soldado con la cara pintada de payaso y una flor en la punta de la escopeta, al estilo Charles Chaplin, o como algunos actores polacos que durante la Segunda Guerra Mundial actuaban para salvar sus vidas en esa maravillosa película titulada 'Ser o no ser', me refiero al remake que hizo Mel Brooks, obviamente. Pero no, no nos poníamos de acuerdo. También barajamos la posibilidad de representar un soldado de arena, pero tampoco. Al final planteé otra posibilidad: soldados de piedra, de piedra ostionera, escollera viva, con motivos marineros por toda su ropa. Otra vez un disfraz rígido y duro.

Los encargados de hacer el tipo fueron Jesús Pino, Augusto y la que por entonces era mi mujer. Lo cierto es que crearon una obra de arte y ese año sí me hice el tipo. Hace poco regalé lo último que me quedaba de mis comparsas, el casco de 'La trinchera'. Después de intensos debates y horas y horas de trabajo les puedo asegurar que quedó un disfraz de lo más bello. Debo aclararles una cosa, el año de 'El brujo' hice tres pasodobles, musicalmente hablando, claro, porque nunca nos quedábamos completamente satisfechos y eso me valió para los dos años siguientes, con algunos sutiles cambios porque lo que lleva mucho tiempo cocinado evidentemente, no sabe bien.

El cambio de grupo e incluso de mentalidad provocó que compusiera un pasodoble dedicado a todos los que no estaban pero los nuevos miembros de la comparsa, con razón, preferían no cantarlo sobre todo "porque nosotros no sentimos eso, Antonio, a nosotros ni nos va ni nos viene, eso es algo muy personal", como alguien muy razonablemente me dijo una noche. Como no se cantó en su día ahí va un pequeño homenaje: "Rafael, amigo mío, te echo en falta una jartá", decía parte de la letra. Como el tipo era muy marcial necesitaba un repertorio contundente. En cuanto a la música, para meterme en la piel de ese soldado imaginario, escuché todos los trabajos discográficos del Ejército Ruso. De hecho el final del popurrí es una versión de una pieza de estos muchachos de color rosadito que nunca tienen frío. Para la presentación también llevaba una pieza de este varonil coro, pero después de montarla nos dimos cuenta que aquello impresionaría en una iglesia pero no en el Falla. Rusia y Cádiz no se hermanaron ese año. El frío sería, digo yo.

Empezó el concurso y con él el morbo. Los ex componentes de 'El brujo' estaban repartidos por otros grupos, la mayor parte de ellos cantaban en 'El viejo refranero', que consiguió el segundo premio. Un año más llegábamos a la final y el nuevo grupo se adaptó perfectamente a la presión del concurso y a un público que también tenía el corazón dividido. Como cada año por aquella época mi periódico nos condecoraba a Juanma y a mí como jefes del suplemento de Carnaval y con un grupo de compañeros cubríamos el concurso hasta el último suspiro. Dicho suplemento se nos hacía eterno, sobre todo porque yo no podía estar en dos sitios a la vez. Mi comparsa se jugaba mucho pero el trabajo era el trabajo. Buena noticia, cerrábamos la gran final. Sí, para mí era una muy buena noticia, siempre he preferido cantar y que digan los premios a continuación, a salir a escena de los primeros y esperar y esperar y esperar toda la noche hasta que llega el momento en que se hace el silencio y alguien dice: "En la ciudad de Cádiz…".

La comparsa de Jerez consiguió en 1996 un cuarto premio con 'Grumetes gaditanos', Antonio Martín y sus 'Quijotes del sur', impresionante disfraz, por cierto, se conformó con el tercero y 'El viejo refranero' por muy poquito no nos amargó la final. Esa noche nos maquillamos y nos vestimos en la peña Nuestra Andalucía. Tras la actuación tuvimos el tiempo justo para correr hasta la Viña y conocer el veredicto del jurado. Cuando llegó el momento de la verdad, algunos se quedaron mirando el televisor y otros escuchando la radio; yo me fui solo a la calle. Tras minutos de silencio y de nervios los gritos traspasaban las paredes de la peña. Fue entonces cuando entré y me abracé a los de siempre y a los nuevos. Alguien dijo para que todos lo escucharan: "Me lo merezco, me lo merezco". No, no fui yo.

Articulo de Antonio Martinez Ares - Diario del Carnaval - 26 de Enero de 2008

Y de pronto... una gran bola de fuego

El brujo. No sólo estaba obligado a hacer un homenaje al creador de la comparsa, sino también a mi padre l Tras el verano llegó uno de los peores momentos de mi vida, el grupo se rompía sin remedio.


"El brujo" protagonizó un hermoso duelo de comparsas con "Los Charrúas", de Joaquín Quiñones.

PARA mi padre y todos los componentes de la antología de Paco Alba 1995 iba a ser un año muy especial porque conmemorarían los veinte años sin su autor, sin El brujo. Este grupo de amigos ha pasado por momentos dulces, como el de ese año, y otros terribles como el adiós definitivo de algunos compañeros de viaje como Paco Campos, Juanaco, Carlos Brihuega y otros que Dios, si existe, tendrá en su gloria. Hace poco hablé con mi padre de la antología y me dijo que este año tenían "un par de contratitos" ¡Ole! Y es que no tiene precio ver a esos viejos vestidos de 'Hombres del mar' cantando las coplas del creador de la comparsa. Nadie podrá echarles en cara, nunca, que no han sido fieles a su autor ni a la viuda que, hoy por hoy, y gracias a ellos, sigue recibiendo la parte de su difunto marido cada vez que cantan como si estuviera vivo, además de estar siempre pendientes de los derechos de autor de ese genio gaditano que gestiona la Sociedad General de Autores y Editores de España. Lo tenía claro, no sólo estaba obligado a hacerle un homenaje a Paco Alba sino a mi padre, que tanto ha dado por esa comparsa sin recibir a cambio ni el antifaz de oro por no tener un currículum de veinticinco años cantando en el Falla, ¿qué pasa, que toda una vida enseñando las coplas de Paco Alba por toda España no cuenta? Qué cara se le quedó esa noche cuando le dieron el antifaz de oro a unos sí, a otros no; mi padre se encontraba en el grupito de los nones. Yo te quito la espinita, viejo, total pa lo que me queda de Carnaval. Quien tenga oídos que oiga.

Llamé a Ángel y a José Luis y les planteé la cuestión: "Vamos a hacer una comparsa que se llamará 'El brujo', el disfraz debe impresionar, con colores duros y cada pasodoble lo comenzaremos con un pequeño trozo de algún pasodoble de Paco Alba, el otro brujo". Nosotros, que supuestamente estábamos revolucionando la comparsa, teníamos que rendirle homenaje a quien la creó y empezamos a trabajar con los mismos componentes de 'La ventolera' y 'Los miserables', la misma sastra y el mismo maquillador, teníamos tanta fe en nosotros mismos que en momento alguno se nos pasó por la cabeza descartar a nadie. Cada vez que iniciábamos un pasodoble hacíamos referencia a un pasodoble del maestro pero además tenía la misión de introducir al espectador en la temática que yo había elegido, prácticamente lo que quería decirle al público era "veis, el mundo no ha cambiado tanto".

No, yo no me hice el disfraz, me conformaba con tener la foto del grupo y que me prestaran un disfraz cuando tenía que suplir a algún componente enfermo. Pero lo que sí hice fue llamar al Gran Malakatín, un mago impresionante, amigo nuestro, para que nos enseñara a hacer algunos trucos de magia con los que sorprender al público. Siempre que llegaba el Gran Malakatín al ensayo aplaudíamos como locos, como chiquillos invitados a una fiesta de cumpleaños. Después de varias sesiones mágicas quedamos en ensayar con dos tipos de trucos, uno que consistía en hacer levitar un pito de carnaval, cosa que intentamos el primer día y casi ni se notó y segundo, una bola de fuego que salía de la nada y se volatilizaba en cuestión de décimas de segundo. Lo siento, si quieren saber el truco del fuego pregúntenle al Gran Malakatín.

Ya me había casado y seguía trabajando para Cádiz Información en la calle Ancha. Ser periodista supuso para mí estar siempre a pie de obra, saber todo lo que ocurría en la ciudad y fuera de ella. Eso abrió el abanico de mis posibilidades a la hora de escribir un repertorio para una comparsa que insistía en cambiar el Carnaval y el mundo desde las coplas.

Para estar cerca del Falla los días de actuación montamos el cuartel general en la que sería la nueva casa de Rafael Velázquez, en la calle Sacramento, muy cerca del teatro. Cantamos el primer día y volvimos a conectar con ese público que nos esperaba y se entregaba de lleno. Si la presentación gustó, los pasodobles aún más ¡Y con los cuplés la gente se reía! Antes de acabar el estribillo la gente enloquecía, sobre todo cuando iluminábamos el Falla con nuestras bolas de fuego; nunca antes una comparsa había hecho eso en el teatro. El popurrí ponía el broche final a un repertorio que quería conseguir el tercer primer premio consecutivo. Pero ese año Joaquín Quiñones y sus 'Charrúas' no estaban dispuestos a que cumpliéramos la hazaña y nos ganaron en una durísima pero maravillosa final.

Esa noche se homenajeaba a la comparsa donde cantaba mi padre. Por primera vez en mi vida estábamos juntos en los camerinos del Falla, él nervioso porque abría la final con sus compañeros y yo histérico porque podía hacer historia. Siempre guardaré en mi mente ese momento cuando mi padre y sus colegas bajaban por la escalera del teatro, como si fuera la primera vez, escuchando de fondo el murmullo de un público que se rindió a los pies de esos comparsistas. Le di un abrazo y un par de besos y le deseé toda la mierda del mundo. Jamás un jurado dio una puntuación a la vista del público tan alta como la de aquella noche: cada uno de los miembros del jurado les concedió un diez. Yo me conformé con un segundo premio que de todos modos me transportaba al Olimpo de los carnavaleros. Sin embargo, aunque pueda parecer mentira, en aquella ocasión yo escuché los premios en mi casa, en la cama, harto de esperar el veredicto, ya que nosotros habíamos cantado de los primeros y la noche se hizo eterna, tan eterna que la mayoría del grupo no hizo piña para escuchar los premios.

Ya lo dijo Newton, todo lo que sube vuelve a caer. Siempre le he tenido pánico a los buenos momentos porque detrás siempre aguarda penitente algo siniestro, palabra de pesimista. Cantamos, disfrutamos, colonizábamos más territorios, nuestras coplas eran santo y seña de legiones de jóvenes. Terminó el verano y llegó uno de los peores momentos de mi vida, la comparsa se rompía y yo no podía hacer nada para evitarlo. Estaba en medio de una cuerda que separaba a mis amigos de siempre. Si tiraba hacia un lado me quedaba sin medio grupo que no quería seguir con Ángel, y si tiraba hacia el otro me quedaba con Ángel y con la otra mitad del grupo. Nunca me gustó Newton, será por eso que escogí letras.

Articulo de Antonio Martinez Ares - Diario del Carnaval - 25 de Enero de 2008

La letra que no le cantó "La Ventolera" a Antonio Martín

Cuando yo era chiquillo buscaba en las calles
el mar de tus coplillas, querido barquero


Y despues de ganarte
como un miserable
me inunda la pena

porque veo que tu arte
se ha muerto en un bache
de mala manera
y te comen los celos....... celos

que culpa tiene nadie
que tu alma esté enferma
enferma de triunfos,
triunfos y... premios

Ahora es el momento
de contar las verdades
que no te interesan

los premios que robaste
con los fantasamas del gallinero
lo que pasó una tarde
por un capricho de alma goyesca

Cuenta barquero,
no te calles la boca
pero dí la verdad

¡Ay! se te acabó la suerte
de niño rebelde
querido amigo

Paco ya está muerto
pero yo estoy vivo
la guerra la traigo en los vientos

Que no daría por verme
de nuevo robando
letras de aquellos mandingos
de esas voces negras

Ahí si que eras un hombre..
y no un titiritero... titiritero.

Un año más tocando las nubes

La ventolera. Fue el año del famoso pasodoble a Antonio Martín, que jamás se cantó pero que sí se filtró y se publicó en este medio l Por segundo año consecutivo nos llevamos el primer premio


En primer plano, Zubiela y El Chupa, luciendo el tipo de "La ventolera".

VERANO de 1993. La peña 'La tertulia de doña Frasquita', en la calle Santiago, abría sus puertas a los que todavía tenían ganas de Carnaval. Esa noche Paz Padilla recibió un premio por su arte y por llevar su tierra como bandera por todos los escenarios de España. Paz empezó a contar un chiste y otro y otro y la peña se venía abajo. Nosotros estábamos en una habitación también perteneciente a la peña disfrazándonos de 'Los miserables' y es que nuestra relación con la gente del coro mixto era especial: siempre fueron grandes seguidores nuestros, muchos de estos y estas coristas se abrazaron a nosotros la noche del primer premio en la plaza del Falla, como si ellos hubieran ganado, lo mismo. Terminamos la actuación y allí Angel me preguntó si ya tenía algo pensado para el próximo año. "Yo… -le dije- tengo unas cuantas ideas en la cabeza pero la que más me convence es poner un marinero en el cielo, una veleta". Esa noche salió de esa peña el tipo y el nombre: 'La ventolera'. El disfraz no parecía complicado, ¡Ja¡ ¡Qué equivocados estábamos! Siempre lo más fácil es lo peor. El pantalón y la chaqueta eran eso, típicas prendas marineras a las que añadimos camiseta, gorra, pañuelo y un farol. No era la primera vez que las estatuas se paseaban por el Carnaval, precisamente el recuerdo más reciente lo teníamos en 'Nos quedamos de piedra', por lo que teníamos que hilar fino. Había que buscar un color que reflejara dureza, robustez, y… para ello, nada mejor que el bronce. Desde 'De locura' no nos metíamos en la piel de un disfraz tan duro y correoso, un pantalón que había que domar para poder sentarse, una chaqueta que después de varias imprimaciones de color bronce la dejabas de pie y ahí se quedaba más derecha que un palo, una gorra que parecía lija pura, pero qué bonito quedaba en escena.

Para complicar más la cosa cada marinero llevaba un farol con el que supuestamente buscaba su barco en el cielo; lo había perdido y lo buscaba según le golpeara el viento. Y para rematar la faena a cada componente, menos los instrumentos, es obvio, lo atravesaban los cuatro puntos cardinales aunque al final siempre la sangre tirara para el sur. Eso sí fue un obra de ingeniería. Rafael Velázquez se pasó semanas buscando todo tipo de tubos, medidas y anclajes, pero al final lo consiguió. Y Manuel Coronilla bordó las veletas con los símbolos que cada letra de cada punto cardinal expresaba.

El grupo, el mismo. Todos queríamos repetir experiencia e intentar revalidar el primer premio de 'Los miserables'. Chari Delgado, una vez más, era nuestra sastra ¿se dice así, no? y una vez más yo tampoco me hice el tipo "no vaya a ser que falte tela como el año pasado y me vistan de otro color", me dije yo para mí. El responsable del maquillaje, Paco Leal, fiel a nosotros. Ah, y también conservábamos el local de ensayo. Sólo nos quedaba trabajar duro para demostrar que lo que pasó aquella noche no fue casualidad. Al local de ensayo lo llamábamos la nevera, porque precisamente para eso se hizo. Tenía una puerta que si se cerraba teníamos que empujar los quince para poderla abrir, por eso siempre la dejábamos encajada. Yo de cuando en cuando, me salía de esa habitación y me ponía a hablar con El Piru que se quedaba de guardia por las inmediaciones de la nave. Semanas antes del concurso Angel me dijo que no estaría de más hacer otra letra de pasodoble. Yo salí de la nevera y al rato regresé con "Recuerdo que era mayo…". No es pedantería, hay testigos. A veces el universo conspira para que todo salga como tú quieres, ¿no dice eso Paulo Coelho? Pero lo que esperaba el público era una respuesta a mi expulsión de la cofradía del Nazareno por el pasodoble del Papa. Y la tuvieron. Y Ya puestos en faena, pensé, "por qué no derribar otra muralla, otro tabú", y me fui directamente a por la Fiesta Nacional; lo siento yo soy de los que están en contra de las corridas de toros, multiusos sí pero para no para matar animales. Otra vez la gente dividida, los que estaban a favor y aplaudían y los que estaban en contra y pedían a Dios que me cortaran las dos orejas y el rabo, es un decir. También fue el año del famoso pasodoble a Antonio Martín que jamás se cantó pero que sí se filtró e incluso se llegó a publicar en este medio, un pasodoble que estuvimos a punto de cantar en el Falla de no ser porque minutos antes de abrir las cortinas le dije a Ángel: "Mira Ángel, si ganamos, bien, y si no, no pasa nada, pero esta letra nos puede quitar el premio porque ¿cómo se puntúa esto?". Algo parecido le pasó a él años más tarde y sí, le valió un premio. Los cuplés hacían sonreír y empezaban con una pequeña llamada de atención a los veletas de Cádiz.

Empezábamos a acostumbrarnos a estar en la final y a competir con los poderosos de la fiesta aunque en esta ocasión nosotros éramos el enemigo a batir. Todavía trabajaba en Chiclana pero mi jefe ya contemplaba la posibilidad de abrir otra cabecera en Cádiz. Días antes del concurso me anunció que me trasladaban a la capital para hacerme cargo, en principio, de un especial diario dedicado al Carnaval; entre eso y mi comparsa no tenía vida. Pedro Romero presentó ese año una comparsa sencilla y de corte poético y tanto Martín como Quiñones también eran firmes candidatos para un primer puesto, pero no, por segundo año consecutivo nos llevamos el gato al agua. Tras las risas y los llantos, la mayoría de nosotros acabó esa mañana comiendo churros en la plaza de las Flores, luego se fueron a casa y durmieron un poco porque por la tarde empezaba el gran maratón, vender cintas, que no cds que nunca llegaron porque nunca los hizo Izquierdo a pesar de estar firmado en un contrato, cantar en tablaos, contratos en la provincia y más allá… una locura. Lo que no hicimos fue participar en el concurso de El Puerto de Santa María, ¿para qué? Era evidente que sería un segundo y no era plan. La primera portada de la nueva cabecera de mi jefe, Cádiz Información, la habían enmarcado y colocado en el patio de las oficinas sitas en la calle Ancha y mostraba una foto a cuatro columnas de 'La ventolera' con un titular que rezaba: "Ares y Pardo revalidan el primer premio". Cuando entraba todas las mañanas a trabajar miraba al Zubiela y le guiñaba un ojo como diciendo: "¿te lo dije, no hacía falta cantar ese pasodoble para ganar". Él siempre guardó silencio. Años más tarde supe por qué.

Articulo de Antonio Martinez Ares - Diario del Carnaval - 24 de Enero de 2.008

Los Sanmolontropos Verdes



Chirigota de Erasmo Ubera, Selu y Yuyu del año 1989, surrealista donde las haya.
La presentación por tanguillos "sorianos" es genial. Voy a buscar la cinta y poner algún audio de la chirigota.
Aquí va la letra de la presentación:

Aquellas monedas arcaicas que tanto en Gades se comentaba
se aglomeraba el populacho, en la ribera del oceano
ha sido el acontecimiento mas simpatico que en mi existencia yo observe
hacia allá marcho el cincuenta por ciento de Gades con azadones
y la infeliz de mi madre politica que estaba en un estado de moribunda
con los anexos epidermicos de los dedos y los cabellos
la presencie haciendo agujeros en la arena
noventa y seis horas continuadas sin un respiro

Estaba la ribera del oceano idem a una verbena
amparame Sanmolontropo lo que es la pobreza
hubo personas que obtuvieron
mas de mil seiscientos reales
en cambio hubo otras personas
que no obtuvieron ni uno solo

La madre de mi señora como ya espuse
permanecio alli media quincena
haciendo agujeros al atardecer
junto a la luna y a la salida del Sol
se despojo de los anexos epidermicos y de los cabellos
no obstante no le figuraban mucho
y al contrario de capturar las monedas
lo que capturo fue una bronconeumonia aguda del torax

Y en el parque de las malvulilalum
esta haciendo agujeros desde aquella jornada, y tal

Y en el parque de las malvulilalum
esta haciendo agujeros desde aquella jornada, y tal.

Miguel Nández en el Pregón de Martinez Ares



Miguel Nández cantando la presentación de "La Niña De Mis Ojos" en el pregón de Martínez Ares.